Hay un tipo de hastío que solo se siente a los dieciséis años. Un aburrimiento tan denso que se convierte en dolor físico, en ganas de incendiar algo (aunque sea tu propia vida). Lukas Moodysson capturó esa asfixia en 1998 con una cámara nerviosa y dos adolescentes atrapadas en Åmål, un pueblo sueco tan diminuto…

