El 9 de mayo de 2026, Siranudh “Psi” Scott publicó un video en su Facebook con más de 625 mil seguidores. Aparecía llorando. “No quiero que nadie me llame el heredero de Singha. La gente no sabe la verdad”, dijo. Y con esa frase abrió uno de los escándalos más perturbadores que ha sacudido a Tailandia en lo que va del año.
Para quien no lo conoce: Psi es conservacionista marino, activista LGBTQ+ y miembro de cuarta generación de la familia Bhirombhakdi, la dinastía que está detrás de Boon Rawd Brewery y de Singha, la cerveza tailandesa que probablemente hayas visto en algún restaurante de comida asiática. Su hermano mayor es Sunit “Pi” Scott, casado con la actriz Mild Lapassalan Jiravechsoontornkul — y acá es donde el fandom GL tailandés entra en la historia, aunque por razones que nadie hubiera querido.
La denuncia
En el video del 9 de mayo, Psi acusó a Pi de haberlo abusado sexualmente múltiples veces entre sus 12 y 24 años, afirmó tener grabaciones como evidencia y que toda su familia lo sabía y no hizo nada. Días después, el 13 de mayo, subió un audio a sus redes que describió como la confesión grabada de su hermano. Según la traducción del portal tailandés Thaiger, en la grabación Psi acusa a Pi de haberlo forzado a prácticas sexuales cuando tenía alrededor de 10 u 11 años, siendo Pi 16.
El contexto familiar hace todo más oscuro. Psi también denunció que su madre lo está demandando por cuestiones de herencia, y señaló que esa acción estaría vinculada a su decisión de hablar públicamente sobre los abusos — en un movimiento que lo deja solo frente a su propia familia. Psi afirma que cuando buscó ayuda entre sus familiares, le aconsejaron que se disculpara con su madre.
La respuesta de Pi no tardó, pero llegó por un canal que ya fue señalado como problemático en sí mismo: Pi negó las acusaciones a través del Facebook de su esposa Mild, que tiene más de 4,6 millones de seguidores, mientras que su propia cuenta no estaba disponible. Admitió que las peleas y bromas entre hermanos podían volverse “rudas”, pero insistió en que no hubo abuso sexual. También anunció acciones legales contra quienes hicieran comentarios negativos sobre el caso.
La industria reacciona mal
Cuando Pi publicó su descargo desde la cuenta de Mild, decenas de celebrities tailandesas — más de cincuenta, según distintas fuentes — interactuaron con esa publicación. Likes, comentarios con corazones, emojis de aplausos. Entre los nombres que aparecieron estaban actrices GL conocidas como Grace Budsarin de Mate The Series, Kao Supassra de Love Design, Mint Tita de Girl Rules y Tina Suppanad de Yes or No. La mayoría de ellas, figuras que el fandom sáfico tailandés sigue con atención y cariño.
El problema es que interactuar con esa publicación, en ese momento, se leía como una sola cosa: apoyo a Pi Scott mientras su hermano denunciaba haberlo sufrido.
La reacción del fandom fue inmediata y fuerte. Las críticas se multiplicaron, y también los ataques homofóbicos contra Psi — activista LGBTQ+ que de repente quedó expuesto al odio de quienes salían a defender a su agresor. A medida que las discusiones se intensificaban, varias actrices quitaron sus likes y publicaron disculpas.
Las disculpas
Grace Budsarin fue una de las primeras en hablar. Su comunicado, breve y directo, reconoció que su like pudo haber generado incomodidad y malentendidos, confirmó que nunca tuvo intención de apoyar ninguna forma de violencia o abuso, y pidió disculpas a quienes se sintieron afectados. Cerró con algo que no es menor: “Las personas que merecen justicia y empatía son las víctimas”.
Kao Supassra eligió explicar más. En su descargo aclaró que su intención al comentar con un emoji de corazón era exclusivamente apoyar a Mild — no a Pi —, y que su reacción respondía a lo que percibía como críticas severas y desproporcionadas contra la actriz que llegaban hasta su hijo. Afirmó que, una vez que recibió más información y entendió el impacto real de sus acciones, borró los comentarios y likes de inmediato para no generar más confusión. También se disculpó formalmente con las víctimas y con quienes pudieran haberse sentido afectados.
Ninguna de las dos sabía exactamente en qué estaba metiendo la mano cuando le dio like a esa publicación. Eso es plausible. La situación escaló rápido y la información completa sobre el audio y la denuncia no circulaba igual en todos lados. Pero “no sabía” no borra el efecto de haberlo hecho, y ellas mismas lo reconocieron.
El capítulo de Mild
Lo que terminó de darle otro giro al caso fue la propia reacción de Mild Lapassalan. Al principio respaldó a su marido públicamente, publicando la carta de un abogado y prometiendo defender a su familia. Pero después de escuchar el contenido de la grabación — que, según ella, nunca había oído antes —, su postura se derrumbó. En un post del 16 de mayo, Mild se disculpó con Psi y anunció que se distanciaba temporalmente de su marido para reflexionar y cuidar su salud mental. También pidió disculpas a las colegas que habían recibido críticas por haberla apoyado sin conocer el fondo del asunto.
Eso cierra el círculo de manera incómoda: Mild pidió disculpas a las actrices que se metieron en el barro por ella. Las actrices se disculparon con el fandom por haberse metido. Y Psi sigue enfrentando la denuncia, los ataques homofóbicos y el silencio de una familia que, según él, siempre supo.
Lo que queda de todo esto es una imagen bastante clara de cómo funciona la solidaridad cuando no está informada: rápida, ruidosa, y capaz de hacer daño sin quererlo. El fandom GL lo sabe ahora con nombres y apellidos.

